domingo, 22 de junio de 2014

CRÓNICA: ENTRE CUATRO PATAS

ENTRE CUATRO PATAS

Para muchos un animal no tiene valor, ignorando así este hermoso regalo de la vida. Con Lisa entendí que las bendiciones llegan cuando menos te lo esperas. Aún recuerdo el día en que ella llegó a mí y desde allí me enseño muchas lecciones; “Porque cuando ya no hay esperanza siempre está tu amigo fiel”. 

Rosario León Gonzales

Hace ya dos años un 15 de octubre, un desagradable incidente, interrumpió nuestra alegría familiar, uno de nuestros integrantes más queridos estaba entre la vida y la muerte. Quizá la causa haya sido por un descuido o quizá así sería el destino. Y cuando ya se agotaban las esperanzas  ella lucho por su vida, porque sabía que alguien la esperaba.

Esa mañana fría desperté y como es habitual fui a saludar a mi querida mascota que por cierto estaba en espera de sus cachorritos es decir preñada, y pronto tendría la alegría de tener muchas mascotas más. Pero ese día aparte del frío algo era diferente, otros días la encontraba a ella bien despierta, como esperándome, moviendo su colita. Pero ese día no fue así, estaba ella echada en su pequeña casita ¡temblando!

¿Pero por qué? Me pregunte, y me llene de incertidumbre, podía ver en sus ojos angustia, aunque al parecer yo era la única que podía observarlo, porque cuando le pregunte a toda mi familia sobre si les parecía enferma, ellos me respondieron que la veían bien, pero algo estaba mal, sabía que algo estaba mal, y cuando la observe ella con una mirada me dijo que tenía mucho dolor, rápidamente entre a mi cuarto agarre mi cajita de ahorros, lo suficiente para una consulta con el veterinario, la tome en brazos y ella seguía temblando, mi intuición me decía que tenía que actuar rápido.

A unas cuadras de mi casa llegue a la veterinaria, y encontré a un amable veterinario,  rápidamente le dije que la revisara, y con unos exámenes que le hizo se dio cuenta que mi querida Lisa había tenido un aborto( la causas podían ser varias), me dijo entonces que ella se encontraba en un grave estado de salud, y que tenían que operarla inmediatamente, y que además la operación era de alto riesgo y no me aseguraba que iba sobrevivir, eso realmente me impacto, sentí mi corazón estrujarse, y un nudo en la garganta, ni siquiera tenía el dinero para su operación, pero al mirarla se produjo un escalofrió en mi cuerpo de tan solo pensar que la perdería, tome fuerzas de mi misma, sabía que tenía que ver la manera de salvarla.
 Al llegar a mi casa les di la mala a toda mi familia, entonces mi hermana me dijo que ella me ayudaría a conseguir el dinero, llámanos a familiares, amigos, y conocidos que pudieran prestarnos dinero para la costosa operación, de sol en sol logramos juntar el dinero en dos horas, sin embargo ahora venía lo más difícil, la operación, llegue entonces a la veterinaria, y la vi allí ya estaba sedada, y un conducto de suero iba directo a su patita, el veterinario ya había preparado todo para la operación, incluso estaba un asistente que al ver mi preocupación me dijo, todo saldrá bien, entonces empezó la operación, salí del consultorio, y sentí que parte de mi vida se había quedado dentro, allí con mi querida Lisa, fueron cuatro largas horas de angustia, cada rato rogaba a Dios por que todo saliera bien. Entonces los dos veterinarios salieron, mi corazón pendía de un hilo, serios me dijeron ¡hicimos todo lo que pudimos! y movieron la cabeza, en ese instante en tiempo se detuvo y a pasaron muchas cosas por mi cabeza. Hasta que de pronto salió una alegre sonrisa de uno de ellos, y en coro me dijeron ¡fue un éxito!

Al escuchar eso recién me volvió el alma al cuerpo, también sonreí y fui directamente a verla, la encontré sedada, y con muchos puntos que cosían el gran corte que le hicieron en su vientre, al verla no pude evitar derramar lágrimas.

Mi querida Lisa
Voltee a ver a los veterinarios y le di las gracias, me dijeron que tenía que seguir una medicación por unos días, y que ahora solo dependía de ella recuperarse, por completo. La tome con mucho cuidado entre mis brazos, y de los 9 kilos que pesa, parecía que había perdido como unos 3 kilos, además de muchas sangre.

Eran como ya las 17 horas la lleve a casa, todos al verla se sorprendieron, tan solo hace algunas horas en la mañana había salido de casa temblando y regresaba, como ellos dijeron al verla, parece ¡casi muerta! Pero ella nos demostró a todos sus ganas de vivir, fueron días duros de recuperación, después de un día abrió los ojos, fue como si recién me viera por primera vez, y una semana después recién pudo pararse y comer un poco de sopa, al cabo de un mes, todo era como antes, su alegría, sus travesuras, y sus chillones ladridos.

El día en que llego a mi vida

En el parque: Testigo de sus muchas travesuras.
 Entonces como ya se había recuperado casi por completo era tiempo de sacarla al parque, tan alegre la vi corriendo, y recordé todas las aventuras que pasamos juntas, los momentos felices y tristes, sin duda ella ya tenía  un lugar especial para mí y para toda mi familia, aunque no siempre fue así.


Un día llego a mí sin saberlo, después de mi reciente infortunio, cuando no quería nada parecido, a pesar que desde ese día fue una bendición; no sonreí. Ya se acercaba navidad y también el esperado examen,  después de un desgastado día en la academia llegaba a casa cerca de las 14 horas, estaba cansada y hambrienta.

Abrí la puerta, y después de ese oscuro pasadizo que se dirige al patio de mi casa, vi la enorme sonrisa de mi hermano, llego después de un viaje con mi papá, con su voz fuerte me dijo ¡hola  Rosario! Sorprendida fui y le di un gran abrazo. Mis hermanas también salieron a saludarme ansiosas por anunciarme la noticia que supuestamente me alegraría, la llegada de una nueva mascota!

Tener una mascota es una hermosa experiencia.
Mi sorpresa fue grande, la incertidumbre me embargaba, no dije nada hasta que la vi, aún estaba en una cajita, dormía plácidamente, tan cálida de apenas unos 20 centímetros largo y 12 de altura, con un menudo cuerpecito y un brillante pelo beige, mi hermano la tomo en brazos y me la dio. Mientras todo eso transcurría, la voz de mi Mamá se escuchaba desde la cocina diciendo, ¡chicos vengan a almorzar! Todos se fueron. Y yo seguía cargándola, al verla me recordó aquello que no quería el dolor de no tener a mi antigua y querida mascota que ya no estaba conmigo, y que había muerto trágicamente.

Me sentía molesta, le dije a mi familia que no quería tener una mascota y no quería esa responsabilidad, todos se sorprendieron, pues sabían que a mí me encantan los animales. Me incomodaba su presencia y todas las travesuras que hacía, cada vez que la veía la botaba, no quería verla, me negué la oportunidad de compartir tiempo con ella, mi hermano es el que se encargaba de solucionar todos sus desmanes.

Pero desde ese día ella me mostró su afecto con su tierna mirada, y al cabo de unos meses, me acostumbre a su presencia. A sus expresivos ojos marrones y  a su efusivo y alegre recibimiento al llegar a casa, a su compañía, a sus escandalosos ladridos, a sus juegos. Y al verla tan lista y divertida, decidimos que su nombre seria, Lisa. Entonces desde ese día que en que llego a mí, ella  sería mi amiga incondicional.

Sin duda hemos vivido momentos felices y tristes, pero como toda buena amiga me ha enseñado muchas lecciones. Y entre tantas la más significativa ha sido  luchar por lo que quieres, después de todo puedo decir que ella es muy afortunada al  tenernos  a nosotros como familia y nosotros somos muy afortunados en tenerla a ella como parte de la nuestra.

Hay muchos que ignoran el hermoso valor que tienen estos seres, lo que para muchos podría ser insignificante, es importante para mí, Ahora  ella es muy querida por mí y por toda la familia, y es tanto el cariño que le tengo, que la puedo llamar hija.

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